lunes, 24 de agosto de 2009

Noche abierta al recuerdo





Con las sombras inclinadas y miradas alejadas, pensando, quizá, en un día futuro; del presente no vivido al igual que el día de hoy, en el que alguno de ellos ya no está.

Con géneros de punto como fondo y 27/2 como dorsal; señalamiento clarificador que ya no podrá ser instruido, acompañando al olvido de la definitiva desaparición.

Podrá resultarme estremecedor pensar en las imágenes e ilusiones que podrían estar pasando por vuestra mente en ese soleado momento, pese a los parcos colores. Bajo el recuerdo rememorado de los rastros sonoros de la soledad, continúo pensando de manera inmortal e infinita, sin percatarme conscientemente de que estas imágenes proclaman que yo también debo cumplir la misma función en el mundo, con un objetivo: algún día dejar de ser.

Y pese a todo, el tiempo es ese silencioso testigo que nos acompaña eternamente e intuyo que sonríe sigilosamente al contemplar nuestras vidas; cambiantes e incansables.

Con la pasmosa sorpresa que genera los acontecimientos imaginados, vamos dejando marcas de nuestra existencia en los lugares más absurdos e insignificantes. Son historia para el presente de los hombres del mañana.




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